Los amores estivales son historias vividas con intensidad, y sabiendo que a menudo tienen una fecha concreta. Muchos de esos amores aunque dure sólo un verano valen para toda una vida.

 Son recuerdos maravillosos para la memoria. Asociamos esas imágenes a canciones, el olor de la crema del protector, lugares, esos besos fugaces, que nos hacen durante toda la vida sonreír. Amar es alegría y eso siempre vale la pena.

Aunque gran parte de estos amores estivales se dan en la adolescencia son vivencias que se graban intensamente en la memoria emocional. El final de estos amores de verano, pueden llegar  ser toda una tormenta veraniega, emociones contrapuestas que dan a la vida un aprendizaje de vida.

Estos amores de verano pueden aparecer en cualquier momento de la vida. En verano hay una mayor disposición a abrirse al amor, el cerebro se siente más receptivo, más libre de rutinas y presiones que en otras fechas donde trabajamos.

Se viven estos amores de verano como si estuviéramos suspendidos en una dimensión paralela.No existe el pasado ni el futuro, solo un presente lleno de magia. Este hechizo se rompe con la vuelta a las obligaciones, a la vida real.

El verano invita a salir, a sociabilizarse, predisposición a hacer cosas nuevas, disfrutamos de las cosas pequeñas y hasta la comida nos sabe mejor, todo resulta más intenso. Todo ello puede facilitar el que nos sintamos más enamoradizos. Hay factores que nos explican esta situación.

Una de ellas es como hemos dicho,desconectar del estrés, otra sería, no pensar en lo que puede venir a partir de otoño, nos centramos en el presente. Lo que nos permite procesar de forma diferente a un estado normal.

Para orientarte nadie mejor que Carmen Vicedo, con su videncia sensitiva, una vidente experta en el amor. Mediante su tarot todas aquellas dudas que puedan aparecer se resolverían. Y llegar a esa convivencia sólida de amor. En guía de buenas videntes recopilamos videntes y tarotistas honestas. Que en el que día tras día, demuestran su profesionalidad.

Tenemos el cerebro con una neuroquímica diferente. Un cerebro relajado es un cerebro feliz. Por lo que liberamos mayor número de endorfinas, serotonina y dopamina. Esta neuroquímica invita a la conexión, a que las relaciones fluyan.

No todos los amores de verano caducan. Los hay que la chispa puede llegar a madurar y convertirse en un vínculo estable y feliz.

Debemos tener claras algunas premisas para manejar esos idilios que se inician en época estival. Tener claro qué es lo que queremos y cuál es nuestra situación, si busco una relación seria o quiero un romance. Si ya tengo pareja, si se está dispuesto a una infidelidad y lo que conlleva.

Si seanhelar una relación a largo plazo, deberíamos ser más prudentes, evitar implicarnos emocionalmente con alguien que no tiene propósito en hacer que esa relación prospere más allá del verano.

Recordar que lo experimentado durante un verano, vale una vida entera.

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