Talismanes o amuletos son pequeños objetos a los que adjudicamos una serie de poderes y deseos, también como prevención de algún daño, el cuál con su cercanía consiguen atraer la fuerza suficiente y las buenas energías que necesitamos en ese momento para cambiar el rumbo que nos guía en la vida.

Los seres humanos desde el comienzo de la historia han creído en la mala suerte por tanto han necesitado algo para protegerse de ese destino fatídico y atraer la buena fortuna. Cada cultura tiene sus propios amuletos con los que se identifican. Podremos algunos ejemplos muy significativos, que seguro vais a reconocer y tendréis.

La herradura es uno de esos amuletos.  La creencia de que dan buena suerte si se cuelga en las puertas de las casas para proteger la familia que viva en ella. Antiguamente creían que daban fortuna porque las elaboraban los herreros que trabajaban el fuego y el metal, poseían poderes especiales. La popularidad de este símbolo va desde Italia, Alemania, Escandinavia y llega hasta Gran Bretaña, pero sobre todo en Norte América. Dependiendo de cada una de las costumbres de esos países la colgarán o hacia arriba o hacia abajo. En los lugares donde se coloca la herradura hacia arriba, la gente entiende que esta actúa como recipiente divino, por lo tanto, piensan que colocar la herradura boca abajo hace que esa bendición se desaproveche. La creencia contraria piensa que la herradura debe volcar su contenido hacia las personas de la casa, no permaneciendo dentro como un recipiente, sino no tiene ningún efecto. Seguiremos informando de tradiciones de más amuletos.

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